EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - El paso del tiempo y de las vicisitudes históricas han tenido un impacto determinante incluso en la onomástica judía, en los nombres elegidos para ser llamados. Durante el milenio que va de la destrucción del Segundo Templo al inicio de las cruzadas, los judíos se vieron sometidos a distintas influencias en función de su lugar de residencia en las distintas diásporas. La irrupción del Islam y su período de tolerancia religiosa durante el inicio de su estancia en la península ibérica, propició un cambio de capitalidad espiritual de Babilonia a Sefarad, y la consiguiente influencia en los nombres, algunos de sentido fonético similar (Julius por Hillel, o Paulo por Saulo), de significado (Teófilo por Yedidiá) o una simple doble fórmula (Pedro combinado con Simón), otros definitivamente árabes (Dunash) pero que adquieren carta de naturaleza entre los judíos.
YIDENTIDAD: CONVERSACIONES SOBRE LO JUDÍO, CON TOVA SHVATZMAN - La aparición del falso mesías Shabtai Tzvi en el siglo XVII respondía a la necesidad...
IDENTIDAD, DESDE URUGUAY - El colaborador del 'Mensuario Identidad', Maximiliano Diel, nos hablará hoy del libro 'Los orígenes del totalitarismo', de Hannah Arendt, para...
TRIBUTO: HISTORIAS QUE CONSTRUYEN MEMORIA DE LA SHOÁ, CON CECILIA LEVIT – Esther Hillesum nació en Middelburg, Holanda, en 1914. Hija de Louis Hillesum,...