EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - El paso del tiempo y de las vicisitudes históricas han tenido un impacto determinante incluso en la onomástica judía, en los nombres elegidos para ser llamados. Durante el milenio que va de la destrucción del Segundo Templo al inicio de las cruzadas, los judíos se vieron sometidos a distintas influencias en función de su lugar de residencia en las distintas diásporas. La irrupción del Islam y su período de tolerancia religiosa durante el inicio de su estancia en la península ibérica, propició un cambio de capitalidad espiritual de Babilonia a Sefarad, y la consiguiente influencia en los nombres, algunos de sentido fonético similar (Julius por Hillel, o Paulo por Saulo), de significado (Teófilo por Yedidiá) o una simple doble fórmula (Pedro combinado con Simón), otros definitivamente árabes (Dunash) pero que adquieren carta de naturaleza entre los judíos.
KOSHER CHEF, CON PINJAS BENABRAHAM (TONI PINYA) - Dos ensaladas -con la púrpura lombarda y safanorias, las zanahorias moradas-, son los platos que preparamos...
MUJERES JUDÍAS - Grace Aguilar (1816 - 1847) fue una novelista y escritora inglesa de origen sefardí que escribió sobre la historia y la...
IDENTIDAD, DESDE URUGUAY - En esta ocasión tenemos el placer de charlar con Egon Friedler, uno de los fundadores del movimiento humanista secular en...