UN BACARI SUELTO EN LAS ONDAS - En todo el mundo la gente se casa. Pero difícilmente encontrarán un país con mayor variedad y originalidad que Israel en el trato de los que se unen en matrimonio, empezando porque sólo son posibles las bodas religiosas. Si no le interesa o no le es posible porque pertenecen a religiones diferentes, tendrá que conseguir el documento de la unión familiar en el extranjero. Y si piensan que exageramos, apunte: sólo se regala dinero (en el salón siempre hay un cajero automático y una caja fuerte); la gente acude vestida de calle después del trabajo; y no hay sitio asignado para sentarse: cada uno busca su lugar, aunque sea al lado de la pareja que se casa y a la que no conoce. Y si no sabe cuánto regalar, hay una app que todo el mundo usa y que lo calcula tomando en cuenta las respuestas a su cercanía a los que se enlazan, de qué trabaja, qué día de la semana es la fiesta o cuánto le regalaron en su propia boda. No puede dejar este mundo sin haber asistido a una (o varias).
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