EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - En el año 587 a.e.c. el rey caldeo de Babilonia, Nabucodonosor, invadió el reino de Judá ante la negativa del rey Jeconías a pagar los tributos, destruyendo el primer Templo de Jerusalén y llevándose consigo al pueblo a un exilio que se prolongó hasta el 537 a.e.c. y que quedó marcado a fuego en la memoria colectiva y en la Biblia. Allí los judíos adquirieron nombres vernáculos, algunos de los cuales perduraron después del retorno, como Esther, Mordejai o Zerubabel, pero también Nejemiá, Ezrá, Shabtai, Querub y hasta el propio Yeshu, que la tradición cristiana convertiría en Jesús.
HOMENAJE - Hoy, 15 de enero, se cumplen 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo, teórica marxista y revolucionaria nacida en 1871, que el...
LA GEOGRAFÍA DEL ÍDISH, CON VARDA FISZBEIN - En el año 1939, los judíos del shtétl ucraniano de Chechelnik, constituían un 66% de la...
DECÍAMOS AYER (27/1/2006) - Un nuevo reportaje del acto oficial de la Memoria de la Shoá en el Congreso de los Diputados de Madrid...