EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - En el año 587 a.e.c. el rey caldeo de Babilonia, Nabucodonosor, invadió el reino de Judá ante la negativa del rey Jeconías a pagar los tributos, destruyendo el primer Templo de Jerusalén y llevándose consigo al pueblo a un exilio que se prolongó hasta el 537 a.e.c. y que quedó marcado a fuego en la memoria colectiva y en la Biblia. Allí los judíos adquirieron nombres vernáculos, algunos de los cuales perduraron después del retorno, como Esther, Mordejai o Zerubabel, pero también Nejemiá, Ezrá, Shabtai, Querub y hasta el propio Yeshu, que la tradición cristiana convertiría en Jesús.
IDENTIDAD, DESDE URUGUAY - Walter Lippman nació en Nueva York en 1887, fue periodista pero no se limitó a escribir artículos, también reflexionó sobre...
KOSHER CHEF, CON PINJAS BENABRAHAM (TONI PINYA) - Dos postres esperan a los comensales que tengan a bien recorrer los mercados locales para hacerse...
MUJERES JUDÍAS - Nurit Hirsh es una compositora, arreglista y directora de orquesta israelí nacida en 1942 que ha creado cerca de mil canciones...