EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - En el año 587 a.e.c. el rey caldeo de Babilonia, Nabucodonosor, invadió el reino de Judá ante la negativa del rey Jeconías a pagar los tributos, destruyendo el primer Templo de Jerusalén y llevándose consigo al pueblo a un exilio que se prolongó hasta el 537 a.e.c. y que quedó marcado a fuego en la memoria colectiva y en la Biblia. Allí los judíos adquirieron nombres vernáculos, algunos de los cuales perduraron después del retorno, como Esther, Mordejai o Zerubabel, pero también Nejemiá, Ezrá, Shabtai, Querub y hasta el propio Yeshu, que la tradición cristiana convertiría en Jesús.
DE LA COCINA SEFARDÍ - Con estos calores, ¿que mejor que recuperar un programa en el que nuestra querida Mercedes Truzman nos enseñaba a...
MUJERES JUDÍAS - Golda Meir (Meyerson), nacida con el apellido Mabovitch en KIev, en la Ucrania del Imperio Zarista, en 1898 y muerta en...
TRIBUTO: HISTORIAS QUE CONSTRUYEN MEMORIA DE LA SHOÁ, CON CECILIA LEVIT – Denise Holstein nació en Rouen, Francia en 1927. Sus padres, Bernard y...