EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - En el año 587 a.e.c. el rey caldeo de Babilonia, Nabucodonosor, invadió el reino de Judá ante la negativa del rey Jeconías a pagar los tributos, destruyendo el primer Templo de Jerusalén y llevándose consigo al pueblo a un exilio que se prolongó hasta el 537 a.e.c. y que quedó marcado a fuego en la memoria colectiva y en la Biblia. Allí los judíos adquirieron nombres vernáculos, algunos de los cuales perduraron después del retorno, como Esther, Mordejai o Zerubabel, pero también Nejemiá, Ezrá, Shabtai, Querub y hasta el propio Yeshu, que la tradición cristiana convertiría en Jesús.
A FONDO - En la España del siglo XVIII, tal como describe en su tesis doctoral nuestro entrevistado José Luis Buitrago González, tuvo lugar...
LAS EDADES DEL TOTALISTARISMO, CON RICARDO LÓPEZ GÖTTIG - Las atrocidades cometidas por los regímenes totalitaristas del siglo XX no surgieron de lanada, sino...
KABALÁ: LA DIMENSIÓN INTERIOR, CON ISAAC CHOCRON - El Rab Haim David Zukerwar z´'l falleció en la medianoche del 15 de abril del 2009,...