EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - El Talmúd es una obra sagrada gigantesca elaborada a lo largo de siglos y que compendia todo el conocimiento de la halajá. Su desarrollo a lo largo de 22 siglos puede clasificarse en diversas épocas y grupos, desde las tradiciones orales anteriores a la era común de las Zugot (parejas), época donde la gente solía identificarse por un único nombre (como Nitaj o Gamliel), a los tanaím de los primeros dos siglo de la era común (donde ya aparecen nombres precedidos de rabí, como Akiva, Meir o Shimón Bar Yojai), al que siguen los amoraím hasta las postrimerías del año 500 (donde abunda más el título de rab para personajes como Ashi o Yoná) y los siguientes saboraím. Siguió una larga era de gueoním (sabios como Saadia Gaón, pero también algunos de origen ibérico), que ya utilizaban un apellido patronímico como Abraham Ibn Daud, Abraham Ibn Ezrá, Ibn Paquda, Dunash Ben Labrat, Najmánides (Ben Najmán) o, cruzando los Pirineos, Rashi.
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