EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - Desde la irrupción de la Haskalá (el Iluminismo) como corriente que propiciaba la integración social de los judíos en sus comunidades vernáculas a finales del siglo XVIII, se vino dando (especialmente en las áreas de habla germánica) un proceso de creciente adopción de nombres de origen cristiano. Por ejemplo, las Esther comenzaron a llamarse Emilia; Salomón y Samuel Sigmund (conservando en muchos casos cierta similitud fonética con el shem hakodesh hebreo); Avigdor fue Víctor; Isaac Isidro; Sara se llamó ahora Sabina; Rebeca Regina; o Zeev Wilhelm.
KOSHER CHEF, CON PINJAS BENABRAHAM-TONI PINYA - Sopita de arroz y manzanas al jarabe de menta. Esta es nuestra propuesta de hoy, pura cocina...
ÍDISHLANDIA, CON ÁNGEL LUIS ENCINAS MORAL - Lev Davídovich Bronstein, más conocido como León Trotski, nació en Yánovka, Ucrania, en 1879 y murió asesinado...
JUDERÍAS EN RED - «La visión es hacer entender al público general europeo que la cultura judía que existe en Europa es parte del...