EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - Desde la irrupción de la Haskalá (el Iluminismo) como corriente que propiciaba la integración social de los judíos en sus comunidades vernáculas a finales del siglo XVIII, se vino dando (especialmente en las áreas de habla germánica) un proceso de creciente adopción de nombres de origen cristiano. Por ejemplo, las Esther comenzaron a llamarse Emilia; Salomón y Samuel Sigmund (conservando en muchos casos cierta similitud fonética con el shem hakodesh hebreo); Avigdor fue Víctor; Isaac Isidro; Sara se llamó ahora Sabina; Rebeca Regina; o Zeev Wilhelm.
UNIVERSFARAD - Miguel Ángel Motis es doctor en Historia y Derecho, y profesor de la Universidad de San Jorge en Zaragoza, y está preparando...
PERFILES JUDEOESPAÑOLES - Francisca de Carvajal o Francisca Núñez de Carvajal o Carabajal (nacida en Portugal en torno a 1540 y fallecida en México...
MUJERES JUDÍAS - Anna Kuliscioff (originalmente Rozenshtein) fue una anarquista, médica y revolucionaria rusa que vivió entre 1855 y 1925 y llegó a ser ...