EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - Desde la irrupción de la Haskalá (el Iluminismo) como corriente que propiciaba la integración social de los judíos en sus comunidades vernáculas a finales del siglo XVIII, se vino dando (especialmente en las áreas de habla germánica) un proceso de creciente adopción de nombres de origen cristiano. Por ejemplo, las Esther comenzaron a llamarse Emilia; Salomón y Samuel Sigmund (conservando en muchos casos cierta similitud fonética con el shem hakodesh hebreo); Avigdor fue Víctor; Isaac Isidro; Sara se llamó ahora Sabina; Rebeca Regina; o Zeev Wilhelm.
EL BUEN NOMBRE, CON ALEJANDRO RUBINSTEIN - Ambos nombres hebreos, Netanel y Netania, significan lo mismo: Dios ha dado, y ambos pueden ser definidos...
LUZ Y OSCURIDAD BAJO EL NAZISMO, CON FERNANDO NAVARRO GARCÍA - Liquidó el Gueto de Varsovia, fue uno de los principales perpetradores de la...
LA GEOGRAFÍA DEL ÍDISH, CON VARDA FISZBEIN - Al inicio del siglo XVII ya había una kehilá en esta pequeña ciudad, que pronto construyó...