DESDE ARGENTINA, CON NUEVA SION - En estos días tan espèciales, Gustavo Efron nos regala un cuento jasídico con el Baal Shem Tov como protagonista, pero que extrapola a nuestro propio tiempo. Una leyenda que habla de un ritual anual de sus seguidores que iban a un lugar en el bosque, encendían un fuego de un modo particular y pronunciaban unas palabras particulares que se fueron olvidando tras la muerte del rabino. Pero siempre quedó el propio cuento, la excusa para potenciar la comunicación con lo divino a través de la reunión y la memoria, y cuyas implicaciones son incluso trascendentes para el judaísmo secular y su compromiso con lo humano.
A FONDO - Empieza su artículo en Jot Down nuestro interlocutor Karlos Zurutuza ("Levantar Israel sobre el permafrost") escribiendo: "No hay calle sin su...
VIDAS - "Se encontraron en Múnich porque había listas de sobrevivientes organizadas por el Joint» «Nadie sabía quién estaba vivo y quién no». «No...
RECORDANDO EN HAKETÍA - ¿Alguien de los que los viviera ha podido olvidar los tiempos felices de infancia y juventud en Larache? Ésta es...